Egoísmo: Las apariencias engañan

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Egoísmo: Las apariencias engañan

Es evidente que la relación humana se mueve muchas veces por fuerzas del egoísmo terroríficas, y desde el punto de vista de los derechos humanos, el respeto y la justicia aplicada al mismo brillan por su ausencia en muchos casos. Y es muy correcto en la medida de lo posible, favorecer a ser conscientes como personas de ello, e intentar armonizar la relación humana. 
 
También puede ser evidente que la relación humana, no es más que un aspecto externo de cómo se vive psicológica y emocionalmente a nivel “individual”. La configuración profunda de la personalidad es la que condiciona nuestra vida social e individual. Ver claramente que la base de la configuración de la personalidad es el problema real de la paz mental, del egoísmo personal, y la falta de respeto y justicia social, eso pondría en evidencia donde hay que incidir para la posible solución del problema social y personal. 

La solución al egoísmo

Parece que en un sector social cuajo la importancia de la educación para la solución al egoísmo, y por consecuencia el mejoramiento sobre el sufrimiento humano y justicia social. Es evidente que en general la supuesta educación, hasta ahora no trae consigo la solución al problema del egoísmo. Muchas veces lo engrandece y disfraza de conocimientos, con bucles mentales de verborrea pedante, envuelta con disfraces de sabiduría. Y sí, se ha producido un gran desarrollo tecnológico, y de conocimientos aplicables en muchos casos al mejoramiento de auténtica “calidad” de vida. Pero el problema humano del egoísmo y su sufrimiento está muy presente. 
 
 El comprender que el egoísmo es el resultado de la vida, pues para que exista la experiencia son necesarios los contrastes, el individualizar, cosificar, y la diferenciación como afirmación de vida, en su individualidad conjuntamente con su pluralidad y globalidad. Comprendiendo que las capacidades adquiridas por la mente humana han proyectado y convertido la fuerza del individualismo en el ego negativo, que provoca el sufrimiento personal y social. Cuando se llega a saber claramente que la fuerza del ego es la fuerza de la vida, que la culpa y el miedo en general están en la estructura profunda de la personalidad, conjuntamente con la identificación. Saber que la fuerza del ego es muy poderosa, y está sustentada por la fuerza de la vida. A partir de ese conocimiento se tendría de basar la educación, y eso solo se puede hacer con mentes que comprendan, vivan e integren el ego, para diluirlo a su nivel más funcional. 

El no comprender

El no comprender que conjuntamente todo está sucediendo tal cual puede Ser, y que el mal llamado y valorado sobreesfuerzo personal, y exigencia de responsabilidad, reafirma más el egoísmo, es el “problema”.
Saber que el aparentemente pasotismo no es más que la consecuencia de la falta de comprensión del exceso de exigencia egoísta.
La comprensión-educación debería en una parte fundamental, estar dirigida al reconocimiento constante de la naturaleza de la vida-conciencia, y el vivir-experimentar-amar, en relación con la verdad del ego.

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