La atención y la presencia

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La atención y la presencia

La atención y la presencia realmente no puedes ir a ella, solo puedes reconocerla siéndola. Aunque parezca que atiende algo distinto de ella en el mundo de la experiencia, en verdad llega antes que la aparente distancia entre la atención y lo atendido, pues ella ya es aquello allí en forma de aquello en el instante de atender.
Es la evidencia de la realidad, atención es igual a Ser. Independientemente del grado de “inteligencia” y memoria.  La atención es indicativo de conciencia, y la variación de sensibilidad en la experiencia está en ella. 

La atención es el maestro

Es aquello que atiende eres más tú que nada, pues sin eso donde hay nada. Es la única verdad para el reconocimiento de la auténtica identidad y es sin esfuerzo. Puede estar en atender a la atención a veces es un esfuerzo que inevitablemente termina sin esfuerzo. La atención es el maestro, el gurú, la inspiración real, el amor de mis amores, la única “creencia” real, la verdad de todas las verdades, la atención Es. 
 
Es imposible no tener atención, pues la atención la somos, lo que sí es posible es atender a muchas cosas y tener muchas interpretaciones mentales, estar en muchas historias, y no reconocer la atención siéndola. La atención o el darse cuenta es lo más simple, si no hay eso no hay “nada”, y eso es imposible, pues aun en la “nada” la atención es en su grado puro de sí misma en sí misma.

El no credo

No creo en nada que no sea esta conciencia presente aquí y ahora, esta inmediata realidad de ser eso que llamo vida. Ni en las palabras, pues ellas quieren expresar lo que antes de ellas se es consciente:

  • Ayeres ni mañanas, solo en presentes inmediatos.
  • En ningún dios, en ningún ídolo, en ningún personaje, en ninguna filosofía, ni ninguna verdad más que en el amor que siento presente ahora.
  • En ninguna otra cosa que no sea esta realidad consciente e inconsciente, tan mía siéndola que no hay duda alguna.

Pues creer no es necesario en la evidencia de ser lo que se es. No creo en no creer ni en creer, pues antes de no, y si, la globalidad de la conciencia es; esto, eso, es todo lo que es, es lo único que es. No creo más que en esta experiencia de ser consciente, de sentir gozo, placer, dolor, sufrir y trascender. No creo, soy y no soy, siendo.

La palabra presumir

presumir

La palabra presumir

Normalmente el pre… que es antes de algo, en el caso de la palabra presumir parece antes de asumir un hecho, el presumir de algo que es, o que no es.
Es síntoma de necesidad de conseguir o de demostrar, y no deberíamos confundir el no “ser” presumido. Con “ser” dejado, pues la dejadez indica un pasotismo apático que anula el gusto por vivir y compartir. 
 
El presumir como indicativo de un exceso de intentar gustar, el presumir de tener conocimientos, de ser inteligente, de ser fuerte, de posibles infinitud de virtudes, o ser más que.

Deficiencia o negativas

Aunque sea en negativo, esto normalmente indica ideas que se tienen de uno mismo en deficiencia o negativas, “dime de que presumes y te diré de que careces” o mejor dicho de que crees que careces.
 
Es evidente que como ser humano se puede tener necesidad de algo, y es posible que al haber tenido necesidad, cuando se obtiene lo deseado aunque sea poco, se presuma, pero esto indica falta de madurez o sabiduría de vida. 

El orgullo presuntuoso

El orgullo presuntuoso esconde una demanda de totalidad, que la identificación nunca puede satisfacer, pues sino se reconoce la identificación o ego y se trasciende reconociendo nuestra autentica naturaleza de Ser, el bucle de la demanda de lograr ser más es insaciable, a veces viviendo el ser menos y otras el casi ser más, para volver a la presunción, así en un ciclo casi inacabable. 
 
La humildad necesaria para el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza, no consiste en creerse la idea negativa de sí mismo, ni el ir de poca cosa, si no la sencillez y el discernimiento que permita investigar la conciencia y la vida como una misma cosa.
 
Humildemente reconociendo lo más sencillo, simple de la vida, lo más complejo y majestuoso. Todo formando parte de lo que Es, sabiendo que toda forma y cualidad pasa, y nada permanece. 

Más allá del tiempo y espacio

Lo único que se podría decir que “permanece” es aquello que es más allá del tiempo y espacio, nuestra autentica naturaleza de ser sin atributos, que lo incluye todo y lo trasciende todo.
 
La simplicidad instantánea de nuestra auténtica realidad así Es, y es esa simplicidad justamente lo que la hace difícil de reconocer para la mente que busca y se identifica. Ese reconocimiento es realmente la humildad de ser lo que somos, sin presumir ni falsas presunciones.

La mente egoica : Etiquetar

etiquetas

La mente egoica : Etiquetar

La mente egoica es tendenciosa a etiquetar, como figuras del pesebre etiqueta a las personas a partir de unas características aparentes, o momentáneas, y realmente la etiqueta es una ridícula limitación mental que intenta identificar, controlar y posicionar maldad y bondad.
 
La persona desde el punto de vista de valores comparativos, es un conjunto de virtudes y defectos, de aciertos y errores, y aunque se puedan apreciar algunas características concretas, los seres humanos aparentemente buenos no son tan buenos, y los aparentemente malos no son tan malos.

La vida como virtud

La mezcolanza es la característica humana, y la vida como virtud es lo que realmente son los seres humanos, este potencial de energía-actividad, amor-gozo y conciencia-inteligencia. 
 
En verdad a nadie le gusta que le etiqueten en esto o lo otro, aunque la etiqueta positiva gusta, al final carga y provoca exigencia e hipocresía, creando una sensación de querer huir de ella. Por otro lado estar atrapado a ella.

Etiquetas deseables

Los ideales son etiquetas deseables, y los cabezas de turco son etiquetas despreciables, tanto unas como otras indican la limitación y complejo de inferioridad que se vive.
Usando los ideales como compensación de nuestra idea negativa, y los cabezas de turco para compensar nuestra ira y la culpa que genera la idea negativa de nosotros mismos.
 
El ego como identificación no es más que una etiqueta, a veces muy negativa con proyecciones positivas, y otras simplemente limitada y errónea.
El ser humano no es una etiqueta, es la expresión del Ser-Conciencia que es su real identidad, es la sensible experiencia del amor, de la potencia, y la inteligencia en forma humana.
Es en realidad como experiencia toda su consciencia. Pero es como esencia la eternidad misma, la absoluta realidad espiritual.

Apoyos referenciales

apoyos

Apoyos referenciales

El hablar en nombre de… O la reiterada indicación de que lo dijo el famoso sabio…
La necesidad de apoyarse casi siempre en los dictámenes del maestro que se cree que es reconocido por su sabiduría.
La tendencia en parafrasear frases célebres aparentemente elocuentes. En definitiva, la necesidad de que lo se dice concuerda con el sabio fulano de tal, y el necesitar casi siempre el referente de un personaje o escrituras que se tienen como sagradas.

Falta de seguridad y desconfianza

Todo esto puede indicar falta de seguridad y desconfianza en el propio ver. Las indicaciones, exposiciones o disertaciones de los demás, deberían de producirnos una mirada para ver y reconocer. Cuando de verdad se ve, lo que se ve y reconoce ya es “nuestro”, es nuestro ver. Un aspecto fundamental de ir viendo y reconociendo es confiar en nuestra visión. 
 
Diferenciando cada vez más lo que es visión de lo que es creencia. El exceso de idealización personal o de tratados de sabiduría, pueden resultar una limitación para el ver que discierne y comprende.

El ver, el comprender y el discernir

El ver, el comprender y el discernir surge de nuestro centro de Ser, que es la base de ser conscientes o darse cuenta, el hecho de ser presencia viviente.
 
Cuando se ha estado recibiendo mucha información, y se ha leído, estudiado, admirado y valorado los conocimientos que sean, percibiendo una cierta saturación, es muy posible y conveniente, que dejemos en parte de lado lo aprendido, y seriamente veamos por nosotros mismos sin apoyos referenciales.

Liberarnos de apoyos

Y luego si es necesario exponer sinceramente lo que vemos a nuestra manera, intentando expresar lo que auténticamente se ve. Aunque la investigación sobre tratados o maestros concretos puede ser muy beneficiosa, el liberarnos de apoyos e inseguridades personales, y coger más como referente importante nuestra genuina mirada, eso es lo auténticamente esencial. Pues en esta mirada o ver, vibra el corazón de la verdad, que es lo más auténtico de nuestra visión. 
 
 Es común ver la gran necesidad de tener referentes, y como se renombran una y otra vez, y muchas veces con interpretaciones muy dudosas, dándolas por hecho como verdaderas. Y todo eso es por falta de aumento y consolidación de nuestra propia visión, siendo inconscientes de ello.
 
La importancia del ver, del comprender y discernir es fundamental, debería de ser el único apoyo, pues es porque lo ves. Y dispuestos a renovar una mirada inocente, descargada de condicionamientos, para comprender siempre desde nuestro darnos cuenta, que es realmente lo que vale la pena reconocer, la evidencia de ser conscientes-conciencia.

Espontáneamente amar y trascender, siendo

trascender

Espontáneamente amar y trascender, siendo

La autenticidad de la experiencia del vivir es propiamente el gusto, o lo lúdico por experimentar y trascender. La experimentación está fundamentada en tres principios básicos que se interrelacionan:
  • El componente energético, como acción-actividad.
  • El componente consciencia, inteligencia, como configuración de forma-espacio.
  • El componente amor, como sentir-gozar.

Estos tres principios (la vida), se pueden ver esencialmente como consciencia en su esencia presencia, como energía en su esencia poder, y como amor, en su esencia felicidad, siendo esta totalidad de experiencia el foco total de potencia de conciencia amándose a sí misma. 

La espontaneidad constante del Ser

Cuando se reconoce la verdad de la experiencia, se descubre la espontaneidad constante del Ser siendo.
La espontaneidad solo se puede reconocer, no lograr una imaginada espontaneidad personal, y así la mente descansa del titubeo de la identificación, aceptando todo tal cual Es.
 
En este reconocer el tal cual Es, indica constantemente el trascender, pues toda forma o experiencia concreta está en constante cambio, disolviéndose constantemente en su origen sin cambio, la pura esencia de la conciencia.
Ser siendo espontáneamente Es, su inmensidad e infinitud de experiencia revela su real eternidad siendo.
 

Jugar es una locura

El juego como la vida misma, es una invención que imagina y provoca una partición, división y configuración para poder experimentar.
A partir de unas reglas y posibilidades, permitiendo unas trasgresiones limitadas pero posibles, ya que estas transgresiones son las que van reconfigurando y confirmando la regla.
Con las identificaciones claras de que es cada cosa o participante. El participante es el resultado sensible de la partición imaginaria, y se convierte en participación. 

Ganar y perder

Ganar y perder es el esfuerzo por mejorar y conseguir ser mejor, el ser mejor es la aparente sensación individual de ser más válido, más capacitado para conseguir lo que se desea, y tener más (cuando en realidad todo forma parte del mismo juego).
El juego lo con figura todo lo que en él hay, pero la experiencia individual como participante es fundamental, y el participante y todos los elementos del juego están movidos por la inercia del mismo juego, y jugar es su designio. 

El juego se basa

El juego se basa, o parte de una realidad base, que manifiesta la invención para la experimentación. Experimentar es su “leitmotiv” y la experimentación tiene siempre un feed-back de interrelación con su base original.
El origen real de la experimentación, que es no experimentación, si no que es experiencia pura original, como último o único testigo de la experiencia. 
 
Reconocerse como el testigo indiferenciado de la experiencia en el mismo juego, es el despertar del saber del juego y reconocerse simultáneamente siendo todo el juego.
Eso forma parte del juego, y está más allá del juego de la experimentación.
La experimentación es la locura del sí mismo, en sí mismo, para sí mismo, sin dejar de Ser el Sí. Esta locura de la experiencia se puede ver como el Amor del Sí, experimentándose aparentemente fuera de Sí.

Brotes de angustia base

angustia

Brotes de angustia base

El principio de identificación va impregnado de una angustia primaria. Se ha configurado conjuntamente con las ideas erróneas y negativas sobre la creencia de una identidad personal.
Esta interrelación de angustia-sufrimiento con la interpretación-ideas de yo y la vida, son las bases de la angustia que se ira acumulando en la experiencia del vivir.

La angustia base he identificación se puede experimentarse en varios niveles:

  • A/ En determinadas situaciones (estímulos “exteriores”) que hacen surgir con fuerza la reacción de la angustia, provocando emoción intensa, con consecuencias que van desde estados depresivos a la ira histerica.
  • B/ Un mantenerse por temporadas en oscilaciones de intensidad.
  • C/ El detectar que casi siempre se tiene un nivel de fondo de inquietud o abatimiento. 
 

La angustia base es la entremezcla de tres principios fundamentales:

  • A/ La idea errónea y negativa de ser poca cosa, una identidad en deficiencia, cargada con los adjetivos negativos que se hayan acuñado (tonto, desgraciado, etc.) provocando la consecuente demanda de ser más, o alguien de valor positivo, oscilando su emoción entre el orgullo (la necesidad de mostrar o demostrase “ser” o ser más que…), y la tristeza de ser poco, en fases oscilantes de despiste y dudas de identidad, ¿Quién soy?, una sensación en general de no saber.
  • B/ La vivencia de impotencia por no saber qué hacer, o sentirse sin fuerza para subsanar un problema o sufrimiento, provocando la demanda de fuerza, capacidad, valor, constancia, induciendo el ir de prepotente intentando demostrar capacidades y esfuerzos, o lo contrario, el vivir emoción de débil, incapaz, apático.
  • C/ La vivencia de soledad afectiva, la emoción de sentir “no me quieren”, la necesidad de un afecto singular, y el miedo al abandono o soledad, provocando estrategias para tener afecto (el sentirse querido “vanidad”), o vivir la emoción el rechazo, soledad, aislamiento.

Estos tres principios de angustia de no saber quién es “uno”, con impotencia, y soledad afectiva, son la angustia base que provoca depende de cada personalidad, exigencia, reactividad, o marginación.

El conjunto de estos tres principios de angustia latente o emergente están impregnados en la configuración de la personalidad, y muy difícil de diluir. 

 
La tendencia que provoca la angustia es la huida, huir del sufrir, y es justo lo contrario para poder diluirla, pues la huida la acumula, y consecuentemente la reactiva.
Afrontarla, aceptándola con el máximo de amor posible, y vivirla hasta el fondo descubriendo de que está hecha, para acabar de ver que su sostén es la identificación, reconociendo muy claramente que la desidentificación es la solución.
Pero la desidentificación correcta es el resultado de descubrir claramente la auténtica naturaleza de Ser, y seguramente pasar por la angustia muchísimas veces.
 

Amor a la paz

paz

Amor a la paz

La paz es lo que realmente se desea aun sin saberlo la mente identificada, es la única posibilidad a la felicidad estable,  la calma en la tormenta, dando estabilidad y posibilidad a todo torbellino de tempestad, recordándole su origen, mantenida en toda actividad acelerada, es la paz que en su centro nunca pierde su referencia, permite y acepta todo, pues solo desea no ser abandonada por la mente ofuscada.
 
La paz es la bendición y al mismo tiempo es el tesoro aparentemente escondido de nuestro corazón, es nuestro posible Dios, pues no hay otro principio más lucidamente digno para ser honorable, reverenciable y adorable, que no sea la Paz. En todas las mentes, porque la paz ya es siempre en nuestra naturaleza original. 

Amor intenso por la paz

Tener un amor intenso por la paz, provoca una y otra vez el mantenerse mentalmente en la esencia de Ser, vibrando como aceptación sin límites en toda experiencia.
El mantenerse en nuestra esencia de Ser que es paz, es el reconocer y asir el latido constante del instante presente, como presencia que surge de lo eterno. Amar aes ser uno con ella, como aparente dualidad es poseerla de tal manera que no hay otro camino que serla.
El único enamoramiento que podría no fallarte si “tú” no la dejas es la paz, pues ella nunca te deja, eres “tú” que te vas de ella.
Reconocer y ser la paz es el discernir que siempre esencialmente la fuiste como origen, y este origen permite la fantástica ilusión de la experiencia, la maravilla de maravillas que es la infinitud del Amor- Experiencia.

La simple esencia de Ser

Que sencillo es el instante presente, todo está en él y nada tiene, si se entiende el tener como algo que no sea su esencia de Ser que lo abarca todo, pues toda experiencia fluye i cambia en El. La intensidad de la esencia de Ser, pasa inadvertida para la mente, pues toda posible experiencia proviene de esa intensa, simple, e inmediata realidad. Es la realidad de la esencia de Ser que otorga realidad a toda su experiencia, que es su realidad relativa a ella misma. La simplicidad de la naturaleza de Ser, es justo una enorme complicación para la identificación mental. El instante que se afirma a sí mismo en sí mismo, es no cognoscible, pero si “fulgurantemente evidenciado” como la esencia de Ser, que da posibilidad a toda experiencia. 
 
 La esencia de Ser la somos, es imposible ir a ella, solo se puede reconocer. La esencia de Ser ya es ahora, realmente no hay camino…y todo aparente camino solo es la experiencia interpretada. Ya, inmediatamente, instantáneamente, eso que luego se confunde como “yo”, ya es, no puede dejar de ser; otra cosa son ideas o experiencias…la misma inconciencia o el sin memoria es una “experiencia” para la esencia simple de Ser.

Felicidad y aceptación por el reconocimiento de lo que Es

Felicidad

Felicidad y aceptación por el reconocimiento de lo que Es

La felicidad y aceptación por el reconocimiento de lo que es, realmente no deja margen para la especulación mental, si se quiere evidenciar lo Real.
Ser la independencia del ayer y el mañana, es ser el ahora inmediato, y aterrizar mentalmente en el presente sin especulación es lo que Es.
La especulación sobre lo que Es, puede casi “infinita-mente” ser, y paradójicamente nunca fue, pues Ser, es independiente a toda interpretación.

La preocupación

La preocupación es una proyección mental, en la inmediatez del ahora no hay preocupación, como mucho hay ocupación. Desde la inmediatez del presente la ocupación funciona igual como funciona la respiración y el latido del corazón. Saber del hábito de la preocupación mental una y otra vez, se puede necesitar en la misma intensidad e inercia que tiene el hábito; siempre este saber del hábito ha de evidenciar lo que Es, como presente inmediato simple, sin proyección temporal, ni interpretación experimental. 
 
 En lo que esencialmente Es, nunca fue ni será nada que no sea su pureza de Ser. Toda historia mental es como un cuento que se diluye en la nada de Ser. Nunca jamás será nada independiente de lo que ya se Es, y lo que ya se Es, nunca jamás deja de Ser, pues Es “siempre” es. Por mucho que la mente crea, nuca fue ni será todo lo que se creyó, creer forma parte del cuento mental del suponer, interpretar y preocupar, nunca fue ni será Real, se diluirá como una apariencia de Ser.
 
La aceptación real es la consecuencia del reconocimiento esencial de Ser, y la evidencia de que el libre albedrio personal. No es más que la conciencia experimentándose en una apariencia individual, pero como resultado de su totalidad siendo lo que es ahora. A si es lo que Es, tal cual es en cada momento, por lo tanto la aceptación de todo en todo, es aceptar el aceptar y el no aceptar mental, en una renovada aceptación espontanea ahora; y eso otorga la máxima de paz, o su consecuencia que es la felicidad más estable. 

La consciencia

La consciencia de que lo que se vive como personalidad, no puede ser de otro modo hasta que la totalidad de la conciencia provoque una nueva vivencia.
Esta aceptación de cada instante es sin críticas de culpabilidades, ni miedos por lo que puede pasar, y el ego funcional queda tranquilamente y espontáneamente actuando.
Esa aceptación y felicidad posible, es la rendición de fondo o corazón, diluyendo la obsesiva y cíclica lucha mental contra lo que Es. 
 
El reconocimiento esencial de nuestra autentica naturaleza de Ser, es totalmente indescriptible, pues es la esencia del conocer, siendo independiente a toda concienciación o conocimiento, y todo conocimiento o experiencia es su posibilidad.
Esta fulgurante evidencia anclada en la mente, comprende que la conciencia-vida fluye espontáneamente siempre, y su esencia esta en todo y simultáneamente trascendiéndolo todo.
 
Este reconocimiento es “cuando” es, por lo tanto “siempre” es posibilidad.
 

Egoísmo: Las apariencias engañan

egoísmo

Egoísmo: Las apariencias engañan

Es evidente que la relación humana se mueve muchas veces por fuerzas del egoísmo terroríficas, y desde el punto de vista de los derechos humanos, el respeto y la justicia aplicada al mismo brillan por su ausencia en muchos casos. Y es muy correcto en la medida de lo posible, favorecer a ser conscientes como personas de ello, e intentar armonizar la relación humana. 
 
También puede ser evidente que la relación humana, no es más que un aspecto externo de cómo se vive psicológica y emocionalmente a nivel “individual”. La configuración profunda de la personalidad es la que condiciona nuestra vida social e individual. Ver claramente que la base de la configuración de la personalidad es el problema real de la paz mental, del egoísmo personal, y la falta de respeto y justicia social, eso pondría en evidencia donde hay que incidir para la posible solución del problema social y personal. 

La solución al egoísmo

Parece que en un sector social cuajo la importancia de la educación para la solución al egoísmo, y por consecuencia el mejoramiento sobre el sufrimiento humano y justicia social. Es evidente que en general la supuesta educación, hasta ahora no trae consigo la solución al problema del egoísmo. Muchas veces lo engrandece y disfraza de conocimientos, con bucles mentales de verborrea pedante, envuelta con disfraces de sabiduría. Y sí, se ha producido un gran desarrollo tecnológico, y de conocimientos aplicables en muchos casos al mejoramiento de auténtica “calidad” de vida. Pero el problema humano del egoísmo y su sufrimiento está muy presente. 
 
 El comprender que el egoísmo es el resultado de la vida, pues para que exista la experiencia son necesarios los contrastes, el individualizar, cosificar, y la diferenciación como afirmación de vida, en su individualidad conjuntamente con su pluralidad y globalidad. Comprendiendo que las capacidades adquiridas por la mente humana han proyectado y convertido la fuerza del individualismo en el ego negativo, que provoca el sufrimiento personal y social. Cuando se llega a saber claramente que la fuerza del ego es la fuerza de la vida, que la culpa y el miedo en general están en la estructura profunda de la personalidad, conjuntamente con la identificación. Saber que la fuerza del ego es muy poderosa, y está sustentada por la fuerza de la vida. A partir de ese conocimiento se tendría de basar la educación, y eso solo se puede hacer con mentes que comprendan, vivan e integren el ego, para diluirlo a su nivel más funcional. 

El no comprender

El no comprender que conjuntamente todo está sucediendo tal cual puede Ser, y que el mal llamado y valorado sobreesfuerzo personal, y exigencia de responsabilidad, reafirma más el egoísmo, es el “problema”.
Saber que el aparentemente pasotismo no es más que la consecuencia de la falta de comprensión del exceso de exigencia egoísta.
La comprensión-educación debería en una parte fundamental, estar dirigida al reconocimiento constante de la naturaleza de la vida-conciencia, y el vivir-experimentar-amar, en relación con la verdad del ego.

La estabilidad: el reconocimiento de Ser

reconocimiento de Ser

La estabilidad en el reconocimiento de Ser

Si el reconocimiento de Ser, es la evidencia irrefutable, de la auténtica naturaleza de la realidad.
La identidad impersonal, como la absoluta inmanente y trascendente realidad de Ser, donde en ella habita por su consciencia manifestada la experiencia existencial. 
 
El reconocimiento de Ser, otorga una clara comprensión de que todo lo que se experimenta es lo que es.
En su aceptación total por el hecho de ser, y que el único proceso auténticamente espiritual.
Puede surgir en la experiencia, es la demanda del reconocimiento de Ser, enmascarado en multitud de aspectos como:
  • los deseos o anhelos
  • miedos y culpas
  • practicas o rituales,
  • sobresfuerzos de voluntad personal, son debido a la identificación personal.

El error mental

El desliar el error mental de la identificación y su consecuente interpretación de la experiencia, se produce cuando se produce, y no por “voluntad” personal. La totalidad como experiencia está sucediendo tal cual es. La tensión psico-emocional de responsabilidad, exigencia, y frustración, es solo la consecuencia de la identificación. 

La consecuencia del reconocimiento de Ser

La consecuencia del reconocimiento de Ser, es ver claramente que no se puede hacer nada para liberarse de la esclavitud mental, solo el reconocimiento de lo que Es, otorga la supuesta liberación, y eso es el posible y auténtico “hacer” (el hacer del no hacer) enmascarándose en muchos posibles aceres. Que el famoso ego es el resultado de la experiencia existencial, ósea la vida, y no hay ningún culpable personal. Y que diluir el aspecto negativo y erróneo del ego, para que solo quede el ego funcional, sucede realmente en un proceso impersonal con apariencias de voluntad personal. 
 
Los posibles impactos mentales de “despertares” pueden variar de intensidad, con sus inevitables consecuencias de estabilizarse en mayor o menor medida en el reconocimiento de Ser mantenido. 
 
El estabilizarse quiere decir una constante aceptación experimental, manteniendo constantemente una claridad sobre la propia naturaleza de Ser absoluta, dando paso al fluir experimental desde la paz-eterna de Ser. Donde el conocimiento puro y el amor puro se funden en una constante presencia de Ser. Donde la “ocupación” y experimentación no tiene rastros de preocupación. En una clara vivencia e evidencia de conciencia-vida no dual, como totalidad, siendo lo que es, sin rastros de duda existencial. 
 
Parece ser que lo más corriente en la infrecuencia de la comprensión, son unas fases de progresión para la estabilización del reconocimiento de Ser. Pues una cosa es el reconocimiento puntual, progresivo, y, o abruptos despertares, y otra su estabilidad de vivencia continua. Aunque la auténtica sinceridad es la que descubre la realidad de la estabilización, muchas veces puede surgir la creencia que el nivel que se vive ya es lo que puede ser, sin mayor estabilidad posible, y realmente no es así. Pero todo sucede y sucederá tal cual Es.