pensar

Pensar y no pensar

Pensar y no pensar

Pensar es una actividad mental que se puede desmenuzar y ver como:
 
  • A/ Poner palabras a la experiencia inmediata en el ahora, simplemente dando nombre a la diferenciación de formas o la aplicación de todo un conocimiento en relación de esas formas de experiencia, en el posible procesar e interpretar lo que son y como son esas formas (cosas o individualidades).
  • B/ En relación del recordar experiencias pasadas, y la posibilidad de juzgar e interpretar, o experimentar la emoción negativa o positiva del recuerdo; o pensar como manera de proyectar e imaginar ideales o deseos de experimentar un determinado “bien”.
  • C/ Como medio de investigación para descubrir…combinando la hipótesis con el conocimiento experimental. Mirando lo más objetivamente posible, en un proceso que podemos llamar razonamiento o lógica.
  • D/ Usa en muchos casos los apartados anteriores, y que su matriz fundamental es el “yo” soy…, yo tengo, tuve o tendré…, yo hago, hice o haré…yo siento, sentí o sentiré… Todos esos adjetivos en negativo (yo no…), el “yo” evaluándome o yo evaluando, ese yo consciente o subconsciente como manera de interpretar.
  • E/ Reflexionar sin el prisma del yo, solo como medio de reconocimiento de la experiencia, partiendo de una base simple de observación. Parecido al investigar pero sin hipótesis, poniendo palabras o frases al reconocimiento mental de lo que se ve, para reconocer el hecho mismo de ver y experimentar.

El estado de observación o de contemplación

El no reflexionar es el estado de observación o de contemplación en el experimentar. El no pensar es la base de todo pensar, pues la constante entre pensamiento y pensamiento. No reflexionar es el fondo o lo que subyace en la constante y muchas veces no reconocida experiencia, la vida. La inercia del reflexionamiento con la fuerza o valor excesivo que se le ha dado, limita el reconocimiento íntegro, limita el vivir intensamente y fielmente. Es la esencia del mirar, del ver, del contemplar, del descubrir y reconocer. 
 
Realizar o evidenciar ampliamente el no pensar, y que el pensamiento reconozca el no pensamiento en su valor original, eso hace que se comprenda que el reflexionar tenga su valor inequívoco y muy conveniente funcionalmente. Pero ese valor es relativo al estado del no pensamiento, pues el estado de no pensamiento evidencia la presencia de Ser, que es la base de nuestra autentica identidad. La presencia, conciencia, que se reconoce a sí misma y simultáneamente en todo. Ese reconocimiento es fundamental en la búsqueda de toda verdad o autenticidad. Muchas veces el reflexionar impide ver y reconocer lo que Es.

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