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Aumento de visión y relativización

Aumento de visión y relativización

Parece que el aparente gesto o “esfuerzo” por ver más (comprender, discernir), y paralelamente el aparente aumento de la sinceridad y de la visión.
 
Un estímulo o direccionalidad con sus experiencias consecuentes, que parecen retroalimentar el ver, favoreciendo a ver y sincerarse más.
 
Todo ello como un ciclo de ver-interés-voluntad-“practica”-ver más.
 
El darse cuenta o el ver, que no solo es interesante por lo que se ve o da cuenta, si no por el reconocimiento del hecho de que se está dando cuenta, o el ver en sí mismo.
 
Esta visión que llega a reconocerse en todo, y aparte de todo sin dejar de ser la esencia del ver, independientemente de su reconocer.
 
Es fascinante su reconocimiento por su relativización que otorga a todo, simultáneamente ese todo sintiéndose y experimentándose con tanta intensidad, la vida o conciencia. 
 
 El aumento de visión está interrelacionado con dejar que las cosas sean tal cual son, en lo que se podría decir contemplación.
 
Esta contemplación es mantener el mirar para ver lo que es, así también la posibilidad de reconocer el mismo ver, que se evidenciará como el único sujeto, testigo, o identidad constante en toda visión.
 
Comprendiendo que todo lo que se ve en el instante, es una unión entre el ver y lo visto, pero reconociendo que la esencia del ver es la realidad que otorga relatividad, o también podemos llamarla realidad relativa. 

La relativización

La relativización es el saber que el experimentar es un juego, el amor por jugar, y el juego de amar la vida, o la vida como amor en sí misma, y en ella se entremezcla también dolor y sufrir, que no podemos dejar de evidenciar en este experimentar.
 
Relativizar es no tomarse nada en serio, aun en la seriedad de todo sufrir, relativizar puede surgir (“suerte que no hay dolor o inquietud que 100 años dure”), en esta mezcla de su intensidad y su relatividad.
 
Este relativizar toma viva experiencia en el contemplar en cualquier experimentar del vivir. “Deseando” el don de relativizar si aparece cualquier mal estar.
 
El don de relativizar, es el don del contemplar, que otorga el comprender, que el experimentar inherentemente quiere experimentar, y su amor tolera y soporta todo sufrir. 
 
En todo ese exponer, la realidad que es base de toda relatividad:
  • Está inafectada y es independiente a toda posibilidad, pues la realidad eterna de Ser que somos.
  • Se puede reconocer como independiente y trascendente de toda experimentación, a eso siempre siendo, reconociendo o sin reconocer Ser.
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