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Advaita

Advaita, no dualidad

Advaita, no dualidad

La palabra Advaita proviene de la tradición Vedica (Hinduismo), basada en la exposición, estudio y aplicación religiosa y social sobre los Vedas (cuatro libros o bases vedicas). La exposición Vedica se caracteriza por las seis Dharsanas (planos de visión), la sesta dharsana es nombrada Vedanta (fin del Veda), la raíz base de la palabra Veda es conocer o conocimiento. La Vedanta adquiere una singularidad de exposición según la experiencia espiritual, dividida en tres partes, Dvaita, Vishihadvaita y Advaita. Dvaita fundamentalmente quiere decir dualidad entre el concepto alma individual y Dios como su creador, vishihadvaita una dualidad compartida entre alma individual y Dios, y advaita no dos, dos es una apariencia, solo Dios realmente Es. 
 
 Advaita se podría decir que es la consecuencia a la experiencia mística espiritual, de la realidad trascendente e inmanente como todo es el Ser, simultáneamente entre nada-vacuidad, todo-experiencias, y más allá, la esencia Absoluta. Advaita como dijo un maestro advaita; advaita no es una religión, simplemente es la Verdad. En la mayoría de tradiciones espirituales aparecen místicos que exponen su vivencia espiritual en términos de advaita. El termino advaita, no dos, no manifiesta uno ni dos, solo no dos Es, porque el indicativo de uno como el Ser  no es un término completamente apropiado para el Ser, la realidad. 
 
El concepto advaita aparece en muchas exposiciones espirituales, de las que se puede destacar unos grupos mayoritarios; los tradicionales que siguen una línea de maestros vinculados a la tradición Vedica, con el maestro fundamental de referencia Adi Shankara Charya, el maestro que se conoce como el recopilador más cercano del conocimiento de los Vedas y acuñador del termino Advaita, el linaje de su enseñanza llamada Parampara, y establecida religiosamente en el Hinduismo por los Swamis (maestro religioso). Otro grupo compuesto por maestros espontáneos  e independientes o parcialmente influidos por la enseñanza tradicional, que a partir de sus exposiciones configuran líneas o linajes de trasmisión de la enseñanza. Otro grupo de maestros, personas que a partir de su experiencia espiritual la exponen, y que no tienen aparentemente línea discipular, declarandose no vinculados a ninguna tradición espiritual, pero usan el termino advaita, o sus indicaciones reflejan el no dualismo. Y por último maestros de tradiciones espirituales distintas pero que acuñan el no dualismo como referencia, o simplemente sus exposiciones indican la no dualidad. 
 
 La realdad advaita no es esencialmente filosofía, o la investigación de la realidad, advaita o la no dualidad, es una vivencia total, intima e intransferible, aunque el estudio serio por la verdad advaita puede conllevar a la vivencia e evidencia de Advaita.
 

Diplomacia, Hipocresía y Sensibleria

Debido a intereses egoístas buscando valoración, admiración, cariño, o por codicia y ambición, se usa un tipo de diplomacia impregnada de hipocresía y sensiblería. El quedar bien o el qué dirán normalmente está muy impregnado en el personaje, el personaje que da excesivo valor a unos modos de comportamiento fingiendo lo que realmente siente y ve. 
 
 El comprender el respeto mutuo como la base de la libertad que cada ser humano reclama para él, aplicando unos comportamientos respetuosos, es muy correcto para el beneficio de todos, y puede ser un buen indicativo del verdadero amor que se vive. Pero es muy diferente estar pendiente de los modos o modelos del quedar bien, impregnados de hipocresía y sensiblería para conseguir o demostrar…
 
 El personaje (la singularidad del ego funcionando) vive una gran necesidad del quedar bien, y normalmente ese quedar bien en una relación íntima y mantenida se convierte en exigencias de deberes y obligaciones en una sucesión de conflictos egocéntricos. El personaje no se da cuenta de la creencia errónea y negativa de la cual parte toda su actuación, su sufrimiento y demanda es debida a esa idea con multitud de interpretaciones, por eso cuando se ve que todo el montaje es debido a esa falsedad, el personaje da risa y pena simultáneamente, es cuando surge de forma natural la compasión. 
 
 El exagerar el sentir en un amor inauténtico en una gran dosis de sensiblería para parecer muy sentido, da risa y pena, las estrategias hipócritas para conseguir admiraciones o beneficios egoístas, da risa y pena, la famosa diplomacia tan impregnada en nuestra sociedad muchas veces da risa y pena. El problema es que es el personaje el artífice de la mayor parte de sufrimiento y destrucción de la humanidad, por eso desde la compasión pero con una firme indicación en la medida proporcional a cada situación, y dando por supuesto que es el conjunto de la vida la que “hace”; hacer salir a la luz la hipocresía y la sensiblería es una posibilidad.
 

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