Espontáneamente amar y trascender, siendo

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Espontáneamente amar y trascender, siendo

La autenticidad de la experiencia del vivir es propiamente el gusto, o lo lúdico por experimentar y trascender. La experimentación está fundamentada en tres principios básicos que se interrelacionan:
  • El componente energético, como acción-actividad.
  • El componente consciencia, inteligencia, como configuración de forma-espacio.
  • El componente amor, como sentir-gozar.

Estos tres principios (la vida), se pueden ver esencialmente como consciencia en su esencia presencia, como energía en su esencia poder, y como amor, en su esencia felicidad, siendo esta totalidad de experiencia el foco total de potencia de conciencia amándose a sí misma. 

La espontaneidad constante del Ser

Cuando se reconoce la verdad de la experiencia, se descubre la espontaneidad constante del Ser siendo.
La espontaneidad solo se puede reconocer, no lograr una imaginada espontaneidad personal, y así la mente descansa del titubeo de la identificación, aceptando todo tal cual Es.
 
En este reconocer el tal cual Es, indica constantemente el trascender, pues toda forma o experiencia concreta está en constante cambio, disolviéndose constantemente en su origen sin cambio, la pura esencia de la conciencia.
Ser siendo espontáneamente Es, su inmensidad e infinitud de experiencia revela su real eternidad siendo.
 

Jugar es una locura

El juego como la vida misma, es una invención que imagina y provoca una partición, división y configuración para poder experimentar.
A partir de unas reglas y posibilidades, permitiendo unas trasgresiones limitadas pero posibles, ya que estas transgresiones son las que van reconfigurando y confirmando la regla.
Con las identificaciones claras de que es cada cosa o participante. El participante es el resultado sensible de la partición imaginaria, y se convierte en participación. 

Ganar y perder

Ganar y perder es el esfuerzo por mejorar y conseguir ser mejor, el ser mejor es la aparente sensación individual de ser más válido, más capacitado para conseguir lo que se desea, y tener más (cuando en realidad todo forma parte del mismo juego).
El juego lo con figura todo lo que en él hay, pero la experiencia individual como participante es fundamental, y el participante y todos los elementos del juego están movidos por la inercia del mismo juego, y jugar es su designio. 

El juego se basa

El juego se basa, o parte de una realidad base, que manifiesta la invención para la experimentación. Experimentar es su “leitmotiv” y la experimentación tiene siempre un feed-back de interrelación con su base original.
El origen real de la experimentación, que es no experimentación, si no que es experiencia pura original, como último o único testigo de la experiencia. 
 
Reconocerse como el testigo indiferenciado de la experiencia en el mismo juego, es el despertar del saber del juego y reconocerse simultáneamente siendo todo el juego.
Eso forma parte del juego, y está más allá del juego de la experimentación.
La experimentación es la locura del sí mismo, en sí mismo, para sí mismo, sin dejar de Ser el Sí. Esta locura de la experiencia se puede ver como el Amor del Sí, experimentándose aparentemente fuera de Sí.

Brotes de angustia base

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Brotes de angustia base

El principio de identificación va impregnado de una angustia primaria. Se ha configurado conjuntamente con las ideas erróneas y negativas sobre la creencia de una identidad personal.
Esta interrelación de angustia-sufrimiento con la interpretación-ideas de yo y la vida, son las bases de la angustia que se ira acumulando en la experiencia del vivir.

La angustia base he identificación se puede experimentarse en varios niveles:

  • A/ En determinadas situaciones (estímulos “exteriores”) que hacen surgir con fuerza la reacción de la angustia, provocando emoción intensa, con consecuencias que van desde estados depresivos a la ira histerica.
  • B/ Un mantenerse por temporadas en oscilaciones de intensidad.
  • C/ El detectar que casi siempre se tiene un nivel de fondo de inquietud o abatimiento. 
 

La angustia base es la entremezcla de tres principios fundamentales:

  • A/ La idea errónea y negativa de ser poca cosa, una identidad en deficiencia, cargada con los adjetivos negativos que se hayan acuñado (tonto, desgraciado, etc.) provocando la consecuente demanda de ser más, o alguien de valor positivo, oscilando su emoción entre el orgullo (la necesidad de mostrar o demostrase “ser” o ser más que…), y la tristeza de ser poco, en fases oscilantes de despiste y dudas de identidad, ¿Quién soy?, una sensación en general de no saber.
  • B/ La vivencia de impotencia por no saber qué hacer, o sentirse sin fuerza para subsanar un problema o sufrimiento, provocando la demanda de fuerza, capacidad, valor, constancia, induciendo el ir de prepotente intentando demostrar capacidades y esfuerzos, o lo contrario, el vivir emoción de débil, incapaz, apático.
  • C/ La vivencia de soledad afectiva, la emoción de sentir “no me quieren”, la necesidad de un afecto singular, y el miedo al abandono o soledad, provocando estrategias para tener afecto (el sentirse querido “vanidad”), o vivir la emoción el rechazo, soledad, aislamiento.

Estos tres principios de angustia de no saber quién es “uno”, con impotencia, y soledad afectiva, son la angustia base que provoca depende de cada personalidad, exigencia, reactividad, o marginación.

El conjunto de estos tres principios de angustia latente o emergente están impregnados en la configuración de la personalidad, y muy difícil de diluir. 

 
La tendencia que provoca la angustia es la huida, huir del sufrir, y es justo lo contrario para poder diluirla, pues la huida la acumula, y consecuentemente la reactiva.
Afrontarla, aceptándola con el máximo de amor posible, y vivirla hasta el fondo descubriendo de que está hecha, para acabar de ver que su sostén es la identificación, reconociendo muy claramente que la desidentificación es la solución.
Pero la desidentificación correcta es el resultado de descubrir claramente la auténtica naturaleza de Ser, y seguramente pasar por la angustia muchísimas veces.
 

Amor a la paz

paz

Amor a la paz

La paz es lo que realmente se desea aun sin saberlo la mente identificada, es la única posibilidad a la felicidad estable,  la calma en la tormenta, dando estabilidad y posibilidad a todo torbellino de tempestad, recordándole su origen, mantenida en toda actividad acelerada, es la paz que en su centro nunca pierde su referencia, permite y acepta todo, pues solo desea no ser abandonada por la mente ofuscada.
 
La paz es la bendición y al mismo tiempo es el tesoro aparentemente escondido de nuestro corazón, es nuestro posible Dios, pues no hay otro principio más lucidamente digno para ser honorable, reverenciable y adorable, que no sea la Paz. En todas las mentes, porque la paz ya es siempre en nuestra naturaleza original. 

Amor intenso por la paz

Tener un amor intenso por la paz, provoca una y otra vez el mantenerse mentalmente en la esencia de Ser, vibrando como aceptación sin límites en toda experiencia.
El mantenerse en nuestra esencia de Ser que es paz, es el reconocer y asir el latido constante del instante presente, como presencia que surge de lo eterno. Amar aes ser uno con ella, como aparente dualidad es poseerla de tal manera que no hay otro camino que serla.
El único enamoramiento que podría no fallarte si “tú” no la dejas es la paz, pues ella nunca te deja, eres “tú” que te vas de ella.
Reconocer y ser la paz es el discernir que siempre esencialmente la fuiste como origen, y este origen permite la fantástica ilusión de la experiencia, la maravilla de maravillas que es la infinitud del Amor- Experiencia.

La simple esencia de Ser

Que sencillo es el instante presente, todo está en él y nada tiene, si se entiende el tener como algo que no sea su esencia de Ser que lo abarca todo, pues toda experiencia fluye i cambia en El. La intensidad de la esencia de Ser, pasa inadvertida para la mente, pues toda posible experiencia proviene de esa intensa, simple, e inmediata realidad. Es la realidad de la esencia de Ser que otorga realidad a toda su experiencia, que es su realidad relativa a ella misma. La simplicidad de la naturaleza de Ser, es justo una enorme complicación para la identificación mental. El instante que se afirma a sí mismo en sí mismo, es no cognoscible, pero si “fulgurantemente evidenciado” como la esencia de Ser, que da posibilidad a toda experiencia. 
 
 La esencia de Ser la somos, es imposible ir a ella, solo se puede reconocer. La esencia de Ser ya es ahora, realmente no hay camino…y todo aparente camino solo es la experiencia interpretada. Ya, inmediatamente, instantáneamente, eso que luego se confunde como “yo”, ya es, no puede dejar de ser; otra cosa son ideas o experiencias…la misma inconciencia o el sin memoria es una “experiencia” para la esencia simple de Ser.

Felicidad y aceptación por el reconocimiento de lo que Es

Felicidad

Felicidad y aceptación por el reconocimiento de lo que Es

La felicidad y aceptación por el reconocimiento de lo que es, realmente no deja margen para la especulación mental, si se quiere evidenciar lo Real.
Ser la independencia del ayer y el mañana, es ser el ahora inmediato, y aterrizar mentalmente en el presente sin especulación es lo que Es.
La especulación sobre lo que Es, puede casi “infinita-mente” ser, y paradójicamente nunca fue, pues Ser, es independiente a toda interpretación.

La preocupación

La preocupación es una proyección mental, en la inmediatez del ahora no hay preocupación, como mucho hay ocupación. Desde la inmediatez del presente la ocupación funciona igual como funciona la respiración y el latido del corazón. Saber del hábito de la preocupación mental una y otra vez, se puede necesitar en la misma intensidad e inercia que tiene el hábito; siempre este saber del hábito ha de evidenciar lo que Es, como presente inmediato simple, sin proyección temporal, ni interpretación experimental. 
 
 En lo que esencialmente Es, nunca fue ni será nada que no sea su pureza de Ser. Toda historia mental es como un cuento que se diluye en la nada de Ser. Nunca jamás será nada independiente de lo que ya se Es, y lo que ya se Es, nunca jamás deja de Ser, pues Es “siempre” es. Por mucho que la mente crea, nuca fue ni será todo lo que se creyó, creer forma parte del cuento mental del suponer, interpretar y preocupar, nunca fue ni será Real, se diluirá como una apariencia de Ser.
 
La aceptación real es la consecuencia del reconocimiento esencial de Ser, y la evidencia de que el libre albedrio personal. No es más que la conciencia experimentándose en una apariencia individual, pero como resultado de su totalidad siendo lo que es ahora. A si es lo que Es, tal cual es en cada momento, por lo tanto la aceptación de todo en todo, es aceptar el aceptar y el no aceptar mental, en una renovada aceptación espontanea ahora; y eso otorga la máxima de paz, o su consecuencia que es la felicidad más estable. 

La consciencia

La consciencia de que lo que se vive como personalidad, no puede ser de otro modo hasta que la totalidad de la conciencia provoque una nueva vivencia.
Esta aceptación de cada instante es sin críticas de culpabilidades, ni miedos por lo que puede pasar, y el ego funcional queda tranquilamente y espontáneamente actuando.
Esa aceptación y felicidad posible, es la rendición de fondo o corazón, diluyendo la obsesiva y cíclica lucha mental contra lo que Es. 
 
El reconocimiento esencial de nuestra autentica naturaleza de Ser, es totalmente indescriptible, pues es la esencia del conocer, siendo independiente a toda concienciación o conocimiento, y todo conocimiento o experiencia es su posibilidad.
Esta fulgurante evidencia anclada en la mente, comprende que la conciencia-vida fluye espontáneamente siempre, y su esencia esta en todo y simultáneamente trascendiéndolo todo.
 
Este reconocimiento es “cuando” es, por lo tanto “siempre” es posibilidad.
 

Egoísmo: Las apariencias engañan

egoísmo

Egoísmo: Las apariencias engañan

Es evidente que la relación humana se mueve muchas veces por fuerzas del egoísmo terroríficas, y desde el punto de vista de los derechos humanos, el respeto y la justicia aplicada al mismo brillan por su ausencia en muchos casos. Y es muy correcto en la medida de lo posible, favorecer a ser conscientes como personas de ello, e intentar armonizar la relación humana. 
 
También puede ser evidente que la relación humana, no es más que un aspecto externo de cómo se vive psicológica y emocionalmente a nivel “individual”. La configuración profunda de la personalidad es la que condiciona nuestra vida social e individual. Ver claramente que la base de la configuración de la personalidad es el problema real de la paz mental, del egoísmo personal, y la falta de respeto y justicia social, eso pondría en evidencia donde hay que incidir para la posible solución del problema social y personal. 

La solución al egoísmo

Parece que en un sector social cuajo la importancia de la educación para la solución al egoísmo, y por consecuencia el mejoramiento sobre el sufrimiento humano y justicia social. Es evidente que en general la supuesta educación, hasta ahora no trae consigo la solución al problema del egoísmo. Muchas veces lo engrandece y disfraza de conocimientos, con bucles mentales de verborrea pedante, envuelta con disfraces de sabiduría. Y sí, se ha producido un gran desarrollo tecnológico, y de conocimientos aplicables en muchos casos al mejoramiento de auténtica “calidad” de vida. Pero el problema humano del egoísmo y su sufrimiento está muy presente. 
 
 El comprender que el egoísmo es el resultado de la vida, pues para que exista la experiencia son necesarios los contrastes, el individualizar, cosificar, y la diferenciación como afirmación de vida, en su individualidad conjuntamente con su pluralidad y globalidad. Comprendiendo que las capacidades adquiridas por la mente humana han proyectado y convertido la fuerza del individualismo en el ego negativo, que provoca el sufrimiento personal y social. Cuando se llega a saber claramente que la fuerza del ego es la fuerza de la vida, que la culpa y el miedo en general están en la estructura profunda de la personalidad, conjuntamente con la identificación. Saber que la fuerza del ego es muy poderosa, y está sustentada por la fuerza de la vida. A partir de ese conocimiento se tendría de basar la educación, y eso solo se puede hacer con mentes que comprendan, vivan e integren el ego, para diluirlo a su nivel más funcional. 

El no comprender

El no comprender que conjuntamente todo está sucediendo tal cual puede Ser, y que el mal llamado y valorado sobreesfuerzo personal, y exigencia de responsabilidad, reafirma más el egoísmo, es el “problema”.
Saber que el aparentemente pasotismo no es más que la consecuencia de la falta de comprensión del exceso de exigencia egoísta.
La comprensión-educación debería en una parte fundamental, estar dirigida al reconocimiento constante de la naturaleza de la vida-conciencia, y el vivir-experimentar-amar, en relación con la verdad del ego.