¿Cúal es la verdadera identidad?

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¿Cúal es la verdadera identidad?

La demanda de la verdad de nuestra identidad por encima de malestares o bienestares es algo que puede suceder. De hecho toda demanda de profunda espiritualidad, o de autenticidad sobre el origen del sufrimiento y la incomprensión humana. Nos lleva al planteamiento serio de nuestra verdadera identidad, el quien, que se refiere aquello en nosotros que es constante e inalterable en todo momento y circunstancia. 

Reconocer nuestra naturaleza

Para poder reconocer nuestra naturaleza original, es completamente necesario tener una gran evidencia de lo que llamamos conciencia, el hecho evidente de ser consciente y de tomar conciencia de toda experiencia, diferenciando claramente lo que es creencia o suposición, de lo que es evidencia vivenciada, lo que podríamos llamar un discernimiento irrefutable. Siendo necesario comprender claramente la falsa identificación mental de un yo cuerpo, ideas, emociones y recuerdos. Esta evidencia de conciencia, reconoce que todo lo experimentado es la misma conciencia nutriéndose de ella misma en forma de formas o cuerpos; la materia o alimento que necesita la conciencia para presenciar su experiencia, que no deja de ser al mismo tiempo la infinitud de formas, paisajes y experiencias sensitivas, lo que llamamos vida. 
 
Pero esta conciencia, presencia y experiencia simultánea, tiene su origen en la pureza de conciencia o su trascendencia, y este origen no puede conocerse como experiencia ni su presencia simultánea, aunque es la presencia simultánea la que indica o da noción de ser siempre lo más idéntico, constante e inalterable en toda experiencia. Desde esa evidencia mantenida de la conciencia como presencia, ella misma revela su trascendencia o esencia, en el sentido de ser la eterna (sin tiempo) identidad o absoluta realidad. El nóumeno e inmutable Ser Absoluto que somos, donde la conciencia como experiencia sucede.
 

La Posibilidad

La posibilidad es la auténtica esperanza…La raíz de toda paciencia y constancia es la intuición de la posibilidad. La posibilidad viene del poder que está en nosotros, del poder de ser lo que somos verdaderamente, ese poder lo intuimos porque lo somos; cuando se afirma, mientras hay vida hay esperanza, ¿Cuándo no hay, o somos vida?, y la vida esencialmente por muchas contradicciones mentales que haya, quiere vivir; para esa respuesta deberíamos usar verdaderamente la experiencia, y no que la respuesta provenga de una especulación mental. 

La base de toda meta

La base de toda meta sea la que fuere, es el poder de Ser, lo que somos. Pues ese poder que es Ser, es toda posibilidad. Aunque esencialmente la intuición de posibilidad indica el poder que somos, más que las infinitudes de posibilidades de experiencia o de modos de ser que se puedan experimentarse; esas metas o aspiraciones con todos sus esfuerzos de vuelta a empezar una y otra vez, son muy valorados, y son valorados porque hablan íntimamente del poder de la realidad que es el valor por excelencia.
En la experiencia el poder de la realidad, la vida, es toda esa maravilla de posibilidad hecha realidad experimentada. Darse cuenta que detrás de toda demanda por muy digna que parezca, realmente la demanda es reconocer verdaderamente lo que somos. 
 
El reconocimiento de nuestra autentica naturaleza es siempre una posibilidad, la posibilidad está ahí, y solo cuando surja la demanda, la posibilidad se encargará de los aparentes modos. Aunque se experimente desánimo, fracaso, imposibilidad; posiblemente sean los modos que la posibilidad provoca. Reconocer esa intuición de posibilidad, y reconocer el poder de la realidad eterna que somos es una posibilidad.
 

Inconformismo y aceptación

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Inconformismo y aceptación

El inconformismo como consecuencia de la historia de un yo que quiere lo que no “tiene”, y que desprecia lo que “tiene”, aunque sean algunas partes de aquello que vive; en una lucha mental y emocional de conformarse a veces, y otras generando tensión psico-emocional. El inconformismo de no aceptarse a sí mismo como personalidad cuerpo-mente, el querer ser otro distinto o parcialmente distinto de lo que se cree ser. El inconformismo que provoca la lucha para lograr unas supuestas felicidades que nunca llegan del todo, generando el engaño de que todavía no he llegado a conseguir aquellas supuestas circunstancias que me van a dar la felicidad, esperando, luchando y soñando, creyendo que entonces de verdad seré feliz.

La aceptación

La aceptación como resultado de la comprensión de que toda experiencia surge de la conciencia de Ser, y que configura con su sustancia consciente la totalidad de la experiencia. Tambien una mirada ingenua o sencilla del espectáculo asombroso de la experiencia. La aceptación que engloba el aparente estímulo exterior y toda respuesta “interior” a ese estímulo “externo”. La aceptación que vive amor en la simplicidad del ahora, viviendo como extraordinario lo aparentemente ordinario. Incluye casi inmediatamente las aparentes contradicciones, luchas o cambios, adaptándose al medio con el máximo posible de buen humor, porque intuye como un juego todo el experimentar. La aceptación que relativiza todo, pero al mismo tiempo pone todo el corazón en la experimentación. La aceptación que está abierta a toda posibilidad, pero que realmente no necesita nada, pues lo que es, es su totalidad.

Memoria

Se escribe, se habla, toda expresión o comunicación es por la memoria, la memoria es el recuerdo de un presente o un reconocimiento de lo que acaba de ser. Aunque el ponerle nombre a la forma experimentada y asociarla, relacionarla a través de información acumulada se produzca muy rápidamente, toda esa afirmación mental de la experiencia es memoria. La memoria no es la experiencia instantánea de la realidad, la memoria se interrelaciona con la experiencia de presente dándole un reconocimiento.
 
 La absorción inmediata como presencia presente no es reconocimiento, el reconocimiento es sucesivo a la inmediatez instantánea del presente. Cuando somos más esencia de Ser no hay memoria, la memoria viene sucesivamente a esa vivencia. Allí o aquí, en nuestra naturaleza más original el estado es el de no saber, y eso es puro conocimiento; pues el hecho de ser conciencia o estado de pura presencia es la raíz de todo conocimiento o sabiduría. Debido al puro conocimiento se puede conocer reconociendo, y se sabe de la experiencia por la memoria. La memoria es la estructura encadenada de lo que llamamos existencia o experiencia. La memoria es el poder mágico de la pura conciencia. 
 
 Nuestra naturaleza original, el estado de no saber, tiene la originalidad de ser pura sabiduría o conocimiento de sí mismo en sí mismo, con la particularidad de no reconocerse siendo, y puede suceder ese reconocerse sin dejar de ser siendo.
 

Yoga: El reconocimiento de uno mismo

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Yoga: El reconocimiento de uno mismo

El Yoga, un conjunto de métodos, técnicas prácticas, y procesos de comprensión para facilitar el reconocimiento sobre la integridad de la vida y nuestra verdadera naturaleza de Ser.
 
La palabra yoga proviene de la traducción del sanscrito Védico que significa aquello que une (yugo), o unión. Yoga es la cuarta Dharsana (plano de visión) de la cultura Védica o Hinduismo.
 
Todos los Yogas tienen la pretensión de la experiencia mística espiritual. Aunque hay muchos yogas y se pueden englobar en unos seis grupos básicos. 
La finalidad de todos los yogas pretenden la vivencia del estado meditativo o contemplativo, y un agudo discernimiento sobre la realidad esencial de la experiencia que llamamos vida.
Una conjugación básica de los seis grandes grupos en los que se engloba el yoga se le denomina Yoga Integral. 

Yoga Integral

Los seis grupos básicos del yoga se fundamentan en los tres primeros llamados:
  • Karma yoga o yoga de la acción
  • Bhakti Yoga o yoga de la devoción
  • Jnana yoga o yoga del conocimiento.

Aunque cada uno de estos yogas tienen su peculiaridad, todos los tres grupos restantes tienen aspectos de estos tres nombrados, y así mismo esos tres grupos restantes pueden tener subgrupos o líneas.

Una pequeña definición de estos seis grupos básicos es: 

  1. Karma Yoga, el yoga que pretende la comprensión y vivencia, que el fruto fundamental de la acción sea la misma acción y no su consecuencia, aunque la consecuencia forma parte importante de la acción, el vivir toda acción centrado en presencia gozosa de Ser, es fundamental para este yoga. La comprensión de la actividad en su expresión más genuina de la acción en la inacción, y la inacción en la acción. Aunque el tratado más indicativo del Karma yoga en la Cultura Védica es el Bhagavad Guitá (el canto del Señor), este mismo tratado habla sobre varios yogas.
  2. Bhakti yoga, el yoga a través de la expresión y vivencia del sentir, elevando el amor hacia toda experiencia como genuina manifestación de Ser. El respeto, gozo y sensibilidad por cada forma de Ser o vida, como aspectos de una sola realidad de Ser o Dios. El bhakti religioso muchas veces se fundamenta en su dualidad (duaita) del devoto y sirviente de Dios. El amor o bhakti también puede verse como la conciencia de unidad en la multiplicidad.
  3. Jnana yoga, el yoga del conocimiento o sabiduría genuina de la vida o Ser, en un proceso de desidentificación hacia el reconocimiento de nuestra real naturaleza. El jnana indica más una vivencia no dual (advaita), la apariencia entre la diferencia de la identidad individual y la identidad real o total es no dos. Las bases del Jnana son la investigación o discriminación sobre lo real (viveka), el reconocimiento del apego del yo erróneo (vairaguia), y la comprensión de seis indicativos o virtudes pero que se basan en un fuerte deseo por la liberación o gran amor a la verdad (mumuksútua).
  4. Raja yoga, el yoga relacionado con los ocho pasos o Ashtanga Yoga que pretenden establecer al yogui en los dos últimos de Meditación y diferentes éxtasis, énstasis y reconocimiento esencial, llamados Samadhis. A través de unos indicativos de valores de comportamiento externo e interno (yama y niyama), posición básica corporal (asana), regulación armoniosa de la respiración (pranayama), absorción sensitiva (pratyahara), concentración (dharana); para así llegar a meditación (dhyana), y éxtasis y reconocimiento ultimo (samadhi). El tratado más conocido sobre este yoga son los Yogas Sutras de Patanjali.
  5. Hatha yoga, el yoga fundamentado en las posturas corporales (asanas), sus tipos y combinaciones más adecuadas en diferentes líneas metodológicas; los ejercicios de respiración para su potenciación y regularización energética o prana (pranayamas); gestos psíquicos (mudras); limpiezas y regulaciones energéticas a través de técnicas específicas, o también combinación de ejercicios físicos (shat karmas y kriyas). Aunque sus bases más conocidas son las posturas corporales y ejercicios de respiración conjuntamente con la relajación, todo ello va dirigido a la concentración y meditación. Los tratados más básicos son Hatha Yoga Pradipika o Goraksha y Gheranda Samhita.
  6. Tantra yoga, el yoga por lo general más mal interpretado, pues el valor mayor para los neófitos son las prácticas en las que aparece la sexualidad o métodos y técnicas de relación sensual y sexual, aumentando la sensibilidad, el control, y el gozo, exaltando e integrando la polaridad masculina y femenina en un supuesto estado meditativo. En el mejor de los casos la indicación hacia la vivencia de reconocimiento de la unión de la conciencia pura (Shiva) y su energía o poder (Shakti), a través de Shakti o poder de la experiencia unirse a Shiva o estado puro de presencia. Pero se podría decir que toda practica yoga es Tantra, pues la definición de la palabra tantra en sus definiciones de sus palabras raíz que la componen son Tanoti la raíz “tan” qué significa expansión, y trayoti la raíz “tra” que significa liberación, o su posible definición general de la expansión de la consciencia (“mente”), por la liberación de la energía o fuerza vital y del sentir; de las identificaciones y limitaciones de las ideas y emociones (miedos, culpas y deseos de un yo negativo y erróneo); y eso esencialmente todas las prácticas yoga quieren provocar. El Tantra acoge todo ritual y lo intenta catapultar a la experiencia contemplativa y de reconocimiento de la realidad. Explora todas las posibilidades densas y sutiles de la experiencia en una elocuente combinación de gozos y trascendencias, su singularidad de libertad e infinidad de posibilidades muchas veces difícil de comprender, y fácil de ser muy mal interpretada. La exposición más completa del Tantra Yoga se encuentra en el Shivaismo Tántrico de Cachemira.
 
La base de la demanda que provoca el acercamiento a todo yoga, es el anhelo de verdad y felicidad. La felicidad se podrá establecer si hay paz, y la paz se estabilizará en el reconocimiento de nuestra autentica identidad que es la verdad o realidad.
La liberación de la autoría personal con su consecuente “responsabilidad, culpa, miedo y deseo”, es la liberación que deviene del reconocimiento de nuestra real naturaleza.
 

Planificación de la vida

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Planificación de la vida y Progresión Espiritual

Planificación del día, el trabajo, las vacaciones, etc… La organización o planificación puede ser muy conveniente funcionalmente, pero la impregnación en la personalidad de la planificación.
Convirtiéndose en un exceso de exigencia, sintiéndose perdido si no se planifica, exigiendo y exigiéndose el tenerlo casi todo organizado, planificado, puede ser un problema considerable de estrés e intranquilidad. El llegar al sufrir por la posibilidad de que lo planeado falle, o por no poder llegar a hacer, o hacer mal lo planeado podría fácilmente suceder.
La persona impregnada de exigencia de planificación, crea y acumula una enorme tensión, en forma de hábito difícil de erradicar. 

La asociación de la planificación

La asociación de la planificación y organización con la identificación personal (ego), suele fácilmente suceder. Viviéndose en dos aspectos emocionales fundamentales como el de inseguridad por creerse con falta de planificación en cualquier aspecto del vivir, o el de preocupante tensión por si falla en cualquier aspecto lo planeado. El yo inseguro, preocupado, estresado, viviendo el ahora en un mundo de posibilidades negativas, o esperanzas de llegar a ser más, o conseguir más. 
 
 Vivir en la comprensión que la base de la vida es el hecho de ser vida, y eso es reconocer el valor por excelencia del momento presente de ser la vida, sintiendo plenamente la vida ahora, en la inmediatez del presente como presencia de vida directa, aquí y ahora, independientemente y simultáneamente a todo lo que se proyecte o se haga. La planificación más importante es saberse vida en el momento presente, atendiendo lo que haga falta sin perderse mentalmente de esta realidad inmediata de ser presencia sintiente en cada momento. Gozar de la vida es gozar del momento presente sea cuál sea. Y el poder reconocer el momento presente como un ahora que está surgiendo del no tiempo, un ahora que evoca nuestra identidad eterna, ese reconocimiento puede suceder.

Progresión Espiritual

La progresión en una mayor armonía, aceptación, y alegría de vida, normalmente se puede ver desde el plano de una mayor comprensión psicológica y emocional. Lo que habitualmente se llama madurar, es el pasar de las rabietas, inquietudes y neuróticas actitudes infantiles, a una mayor aceptación de las circunstancias, intentando no poner más problemas a los “inconvenientes” que surjan, intentando gozar más de las cosas sencillas que plantea el vivir. Pero eso no es una progresión en la vivencia espiritual.
 
El ir intuyendo y reconociendo que la vida se fundamenta en el hecho de ser consciente, y que eso que llamamos conciencia. Lo es todo desde el punto de vista de experiencia, que la experiencia fluye en una constante presente de ser consciente. Esa misma conciencia es la que está configurando la misma experiencia. El ir comprendiendo o discerniendo la realidad de conciencia, puede parecer una progresividad desde el punto de vista de los valores mentales asociados a la memoria, tiempo y espacio; pero esos mismos conceptos de tiempo y espacio quedan relativizados desde el punto de vista de lo que la conciencia es. 

El reconocimiento de lo espiritual

En el reconocimiento de lo espiritual como la realidad singular y esencial, o la paradójica evidencia de nuestra autentica naturaleza de Ser. Es lo que podríamos llamar lo espiritual o la identidad real. Ese saber sin conocimientos, como un destello fulminante, independiente de razonamientos o comprensiones mentales, de concienciaciones o valores de ser consciente de… Esa evidencia absoluta de lo absoluto, no tiene progresividad, o es, o no es. Aun siendo siempre lo que es, ese reconocimiento es de una irrefutable claridad. Puede parecer desde la mente que casi se comprende o se tiene un destello de Eso, desde la mente puede parecer el crearse una necesidad de ir muchas veces a ello para tenerlo más claro, y eso puede parecer como progresivo, y necesario para acabar de vivirlo del todo. Pero en realidad la evidencia fulminante es cuando es, o se ve o no se ve, y el casi se ve queda relegado a no se ve. El ir intuyendo puede ser un valor considerable y necesario en la demanda de realidad, pero no se puede decir con claridad que sea progresividad.
 

Libre albedrío

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Libre albedrío

Parece tan convincente asociar la experiencia de un cuerpo mente a un yo autónomo, con capacidad de decisión independiente, y separado de la experiencia global, con su autoría personal totalmente responsable de sus pensamientos y acciones. Por lo tanto, Ese yo autónomo se reafirma porque casi toda la información que se recibe va dirigida en esa dirección, el yo soy ese cuerpo mente con libre albedrío, soy esta persona independiente que tú ves, y que yo me experimento como este cuerpo y los pensamientos que tengo, viéndote a ti, el otro que eres tú. 
 
 La enorme combinación de variables que hace que se produzca una determinada experiencia, más el hecho fundamental de ser consciente o conciencia, que es base y sustrato de toda experiencia, es la realidad evidente de la existencia.

El filtro mental

Esa evidencia queda difuminada por el filtro mental posterior a esa realidad, las interpretaciones e identificaciones construyen la vivencia o creencia de ser un yo independiente.
La investigación seria y reiterativa del supuesto libre albedrío, lleva a comprender que toda experiencia es la combinación de una genética más una circunstancialidad.
La base de la experiencia es el hecho de ser consciente, que esta intrínsecamente relacionado con la globalidad de toda la experiencia.
 
Toda experiencia se está produciendo en este ahora como experiencia y conciencia conjunta. En este sentido el libre albedrío es el conjunto de toda la experiencia, y no una parte independiente, el único posible indicativo de independiente es el hecho de ser consciente.
 
Todas las sensaciones corporales, pensamientos, emociones y objetivaciones de un cuerpo en relación de un espacio. Su fuerza gravitatoria, la tierra, relacionándose con cuerpos u objetos, en una sensación de independencia de movilidad. Esa vivencia es lo que confunde en un sentido de identificación y asociación de libre albedrío.

Característica de un cuerpo mente

Esa característica de un cuerpo mente que se mueve, se relaciona y asocia pensamiento y acción, forma parte conjunta de lo que llamamos experimentación, siendo una sola experiencia con multitud de variables que se relacionan, y su base constante de conciencia o darse cuenta. Ese indicativo de darse cuenta o ser consciente, es la posibilidad real del reconocimiento de la identidad absoluta que trasciende la misma concienciación.